Una tromba marina o manga de agua como también se le conoce, se define básicamente como un torbellino de aire rotando constantemente sobre un cuerpo de agua (mar, lago o río), el cual se encuentra arraigado a una nube cumulonimbus, es decir una nube de tormenta, aunque no parezca estos fenómenos naturales son muy comúnes sobre todo en los océanos tropicales como el Atlántico, Pacífico e Índico.

Estas trombas suelen dividen en dos tipos tornádicas y no tornádicas, las tornádicas se caracterizan porque se forman sobre el agua con la existencia de un mesociclón, una tormenta eléctrica muy severa y persistente la cual es conocida como supercelda. Este tipo de trombas son muy raras y dañinas, se forman en los continentes, pues allí la fuente de calor superficial y la combinación de masas en el aire dan a lugar a la formación de un tornado con vientos muy fuertes, que causan severos daños.

Las no tornádicas a diferencia de la anterior, se caracterizan por ser muy comúnes, este tipo de tromba se forma bajo la base de nubes cumulonimbus  aunque su impacto o riesgo es menos que las tornádicas,  su rotación se presenta desde las capas inferiores del suelo y no es necesario la presencia de un mesociclón para su formación.

Las trombas tienen como características principales:

  • Humedad.
  • Poca fricción.
  • Altitud variada de 50m hasta 2 km.
  • Presencia de corrientes de aire frías sobre aguas cálidas y húmedas, que provocan inestabilidad térmica.
  • Generan poca destrucción.
  • Tienen una duración de 2 a 20 minutos.
  • Presencia de nubes cumulonimbus.

  • Choques y convergencias de vientos en distintas direcciones.
  • Se originan recurrentemente en mayo y octubre, pues en estos meses el agua del mar es más caliente.
  • Existe poca probabilidad de que una tromba venga acompañada de una tormenta.
  • Presiones atmosféricas entre 1010 hPa y 1015 hPa
  • La tromba se desvanece cuando la lluvia empieza a caer desde la nube.
  • Cuando se forma por completo, describen una trayectoria curva durante 15 minutos, que gradualmente se va disipando.

En conclusión este fenómeno natural a pesar de ser común en las costas, no deja de ser un peligro para la población, sobre todo en las zonas costeras pues por lo general estás son las más afectadas.

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